jueves, 22 de enero de 2015

Carta XI



Miles de ideas y frases elocuentes, surcan el océano de mi mente. Más ni bien la hoja en blanco se encuentra frente a mí, se sumergen en una oscuridad indescifrable.

Tan solo una perdura, tan solo una todos los días vuelve a mi, así como cada día veo el sol aparecer en el horizonte, así como cada día me entibia el rostro. Vuelve y vuelve en una sucesión de imágenes y palabras pero solo queda un Te extraño, pues no se decirlo de otro modo.

Te extraño, consciente o inconsciente, cuando te pienso, cuando manejo, en la ruta, en las tardes, cuando el sol se despide dando cada día un espectáculo distinto, cuando llueve, cuando amaina, cuando llega el viento y me sacude, cuando la brisa me acaricia suavecita.

Y soporto la sed, sed de palabras y risas, sed de juegos y charlas, de cartas y promesas, sed de verte, escucharte; sed de ese sentir infinito que nos unió.

Te extraño y te veo,  creo que te veo, yo se que te veo, en los remolinos de tierra, en los rayos de sol, en el agua límpida que cae, en la tierra, en las aves cuando vuelan muy cerca de mí, en la liebre que se cruza y me mira antes de desaparecer en la maleza,  en la tierra que da vida, en el espejo jugando nuestros juegos,  en las noches de luna llena.

Te extraño y te escucho. Te escucho en mi mente, y en el latir del corazón, en los grillos y los jilgueros, en el suspirar de un perro en el cantar de un niño, en el aleteo de las mariposas en la hojas cuando se acarician.

Te extraño y no se decirlo de otro modo.

domingo, 15 de junio de 2014

Carta X



Amigo mío

Cuéntame como es el cielo, que desde aquí se siente tan lejano.

Cuéntame, como es fabricar amaneceres, como se arrulla al sol, como se decora el cielo con las miles de estrellas que me alumbran.

Cuéntame, como es que despiertas a las aves cada día para que canten en mi ventana y dime por favor como es que la luna se viste tan linda cada noche.

Cuéntame por favor, que se siente ser parte del cielo del amanecer.

Te extraño, aunque se que estas aquí cada día, que el sol de cada mañana es el brillo de tus cabellos jugueteando con el viento.

Te extraño, y al mirar al cielo, se que tus ojos han dado un azul mas profundo a la bóveda que sobre mi se yergue cada día.

Te extraño, y se que tu alma me ilumina a través de la luna cada noche.

Te extraño cada día que pasa, te extraño y espero que la paz que no existe en esta tierra la hayas encontrado allá arriba.


In memoriam; Ariel Omar Sirñucke

domingo, 29 de diciembre de 2013

Carta IX

Hoy te extraño, como nunca, como las primeras veces
no se porque hoy te extraño tanto
Acaso importa el porque?? ...

Hoy te extraño, y más de la cuenta
brotan lágrimas cual manantial de agua clara
incontenibles como caricias guardadas
como locura que no tiene consuelo
me duele la ausencia, el silencio
me duele la vida sin sentido
me duele la piedra que se poso en mi pecho

Hoy te extraño más que nunca, no se porqué
pero, acaso importa?

solo sé,
que hoy me duele el alma.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Carta VIII


Al cielo elevo las plegarias, inútiles, inhertes ruegos que no pueden competir cuando juega la muerte.

Saludar cada día al sol , duele más todavía, pues me recuerda tu sonrisa, tu voz y el calor de tus palabras, afable nido de caricias que con los labios construías.

Ya no hay tiempo que se precie de austero, sino seco y estático esta tu cielo, esperando, aguardando y yo aquí sin saber cuando levantarme de la vera del camino o dar paso al destino. Cuando menos me diste, me diste tanto, que no hay reflejo en el espejo de aquella que fuí ante tu mirada.

Impronta esta la muerte, esperando certera, guiña un ojo y me apabulla, a sapiencia precisa sabe que te extraño y que con ella iría por tan solo volver a verte.

jueves, 30 de mayo de 2013

CARTA VII

Buenos Aires, febrero de 2013
A mi amante favorito :

Ya no quedan rastros de mi, ni de ti, ni de nosotros, somos almas que un día se miraron y siguieron de largo, como cuando se agolpa la gente en los autobuses camino a sus trabajos, cada día, de cada semana, de cada mes, de cada año, de cada vida.

Ya ni siquiera quedan palabras por decirte, y es que cuando miro tus ojos, veo el vacío que en ellos ha formado el tiempo, la distancia, y la desidia.

Ya ni siquiera quedan miradas que quiera atesorar, si cuando te miro lo hago por primera vez como a un desconocido. 

Ya ni siquiera hay perfume que haga que sueñe con volverte a ver, si cuando estas a mi lado siento la oquedad que perfora el aire y respiro profundo en busca de un último aroma que me recuerde a ti y no lo encuentro.

No percibo más que aire de febrero, y el suave olor a tierra mojada por la lluvia que ha pasado cerca y ha borrado tus huellas.

Ya ni siquiera late el corazón como cien caballos salvajes en medio de la pradera, imparables, libres y vivos; si la quietud de la ausencia ha dejado yerto el suelo que piso y vacío un lugar en el pecho.

Ya ni siquiera puedo confirmar si fuiste real o algo que imagine antes del desayuno un día de agosto, si los días se arrastran como hojas secas de otoño, si los vientos soplan tan fuerte como siempre, si la primavera llega alegre y las golondrinas volvieron a anidar en mi techo.

Y es que tanto nos cuesta entender que somos lo que somos, porque así lo creemos, sin muestras ni ganas de cambiar, dejándonos llevar por la dama llamada rutina.

Y es que es mucho el esfuerzo para darnos cuenta que somos lo que somos: dos completos desconocidos que en un cruce de miradas se encontraron y se amaron un segundo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Carta VI


Ha pasado tanto tiempo ya amigo, y te sigo necesitando y extrañando como el primer día.

 Siempre quise haber dicho algo que te haya ofendido, y ese sea el motivo para tu ausencia. Siempre supe que ya no estabas en esta tierra pero ... no quería perder la esperanza... esa esperanza de la que tanto me enseñaste, esa que me diste al conocerte. Ante la muerte no hay oportunidades y me negaba a ello.

Te escribí tantas cartas... contándote cosas como siempre, te llame una y mil veces marque tu número y nadie respondió… busque, tus llamadas, tus mails, tus lindas cartas …busque… espere y lloré.

Tanto tiempo después las lagrimas siguen brotando … hasta el cielo llora hoy, releo tus cartas y te traigo conmigo, te siento conmigo, cuidándome como siempre.

Y es porque te siento conmigo, aquí a mi lado, que te cuento las cosas que te cuento, que te pregunto como ayer las cosas que te pregunto. Que te confío mis secretos y daría cualquier cosa por escuchar los tuyos, una vez más.

Ay Amigo mío… cuando me veas recorrer tus prados, lagunas que juntos soñamos, cuando me veas adormecerme en el hastío de las salinas que rodearon tu hogar ... acompáñame! Y contempla conmigo la templanza del sol que insiste en doblegar el espíritu del roble y las acacias. Acompáñame! Y déjame contigo recorrer el camino que juntos debimos transitar.

Ay amigo mío tantos suspiros elevo a tu cielo, pidiéndote que cuando me veas vagar por la pampa, respirando ese aire de ti, recibiendo el sol que te tocaba, buscando el viento que se te escapó. Me acompañes,  en ese viaje que ambos debimos hacer. Acompáñame y seca las lagrimas que no me dejan ver claro el camino.
 
Y si me vez, perdida en la llanura, o quieta como rosa del desierto, sola ante el solo, no me arranques de mi dolor si no será con una caricia.
 
Y si me vez, abierta al viento, al sol y a la laguna que adorna tu lugar no me arranques de tu corazón, si no es con un suspiro.
 
Si me vez sentada en un risco mirando el cielo, buscando tus ojos, sintiendo tu voz, no distraigas mi pensar pues estaré buscando tu paz para volver a llenarme de ti.

martes, 16 de octubre de 2012

Carta V - Respuestas


Carta al amigo que preguntó : alcanza con un amante solo? Se es fiel al amante? Te enamoras del amante? Se cela a un amante? Se le entrega todo al amante?

Ramos Mejía, 16 de octubre de 2012

Mi tan querido amigo.
Como no responder las preguntas que tan estrepitosa y valientemente me haces llegar, ante la angustia gris de saberme en otros brazos, y luego de tanto tiempo de confidencias.

No puedo dejar de ser sincera en esta hora en la que la nube gris de los celos se ha posado en tus pensamientos; y aunque duela, debo dar una respuesta afirmativa, a todas y cada una de tus indagaciones. Y te respondo con un suspiro en cada afirmación, con la felicidad escapándose de mis labios y con un vuelo fugaz hacia sus ojos.

Efectivamente amigo, alcanza con un amante solo. Claramente como alcanza la luz de luna en noches de enero, esa luz embriagadora que se cuela por la ventan para iluminar nuestros sencillos sueños; al igual que alcanza en la ruta la compañía de un solo sol; así como alcanza la certeza de saber el camino.

A mi modo de ver, no solo alcanza, sino que te sobrepasa, te inunda, te contiene, te llena y te completa.

Es por eso que se le es fiel al amante. Ciertamente, como a la conciencia misma, pues un amante es más que el sacerdote al que le cuentas tus pecados, a el le cuentas hasta tus sueños, tus deseos más íntimos, tus fantasías más secretas, pues sabes que dará todo, por hacerte vivir esos sueños, cumplir con tus deseos y hacerte vivir cada fantasía. Es que él es, el pecado mismo y estamos unidos como la carne al hueso, en una promesa eterna de silencio y de amor, de lujuria y pasión. Y aun cuando todo eso termina, el se convierte en devoción, pues es descanso; en esperanza. Claro que se le es fiel, como a la paz que hay en nuestro interior, como a nuestras convicciones, como a cada una de nuestros ideales guardados en lo más profundo del corazón.

 Si, amigo mío, te enamoras del amante. Loca y perdidamente. Como de la virtud, como se enamora uno de un sueño, como el naufrago de la balsa que lo salva, como el ángel de sus alas, como se enamora uno de un paisaje que embelesa, de una tarde que cautiva, de un amanecer que da vida. Si, enamorarse con el cuerpo y con el alma, con desesperación y al mismo tiempo indolencia, al saber que queda poco tiempo, pues  ya sabes mi amigo, nada dura para siempre. Si, uno se enamora y espera, sueña y ansía, e inevitablemente ama y cela, hasta el aire que respira.

 Es inevitable amigo, se cela al amante, como a nadie. Como no hacerlo? si el tiempo es corto para estar a su lado, si hasta la brisa puede besarlo cuando quiere, si hasta las sombras duermen cada noche en su lecho y tu, tu solo esperas por un minuto a su lado. Celas como a una parte tuya, que tienes miedo a perder, pues has dejado de ser tu, y tu amante ya no es otro ser, en esos cortos instantes somos un “nosotros” unidos por un sentimiento tan tierno que duele y desgarra por dentro, que ilumina los ojos, humedece los labios y hace temblar cada centímetro del ti, de él, de nosotros. Con sus manos te hace tan suyo que te entregas, de tal manera que temes perderte entre sus yemas, naufragar en sus labios y aún así, aún así te enamoras y le entregas hasta la última gota de ti.

 Claro que se entrega todo al amante. Y quizás es por eso que solo alcanza con uno a quien darle absolutamente todo lo que somos tan solo en un instante en el que podemos estar juntos.